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Miscelánea

Por Jorge Chessal Palau

Octubre 13, 2025 03:00 a.m.

A

En esta ocasión no trataré un solo tema sino que más bien haré algunas reflexiones sobre varias cosas que han ocurrido y que me parece que merecen un comentario en particular.

¿En serio le dolió tanto al oficialismo mexicano el Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado? Las virulentas reacciones en redes sociales de los transformistas son una clara muestra de que sí, que les dolió y mucho.

Siempre se la han pasado cuestionando al Comité del Nobel, clamando a los cuatro vientos descalificaciones por sus decisiones anteriores. Si acaso el Comité es todo lo que han dicho ¿para qué dedicarle tanta atención? La explicación solo parece ser una: las críticas al premio son el realidad muestras de apoyo al dictador/usurpador Nicolás Maduro. Y quizá al decidir el ganador en Noruega pensaron de la misma manera: más que premiar a Corina, que la designación implicara una crítica al gobernante (?) venezolano.

Incluso Sheinbaum demostró sus miserias personales y morales al negarse a expresar alguna opinión al respecto. Y no digo que la felicitara; no tuvo siquiera el alcance de criticarla como sus seguidores. Nada, solo un lacónico “sin comentarios”. ¿Será que no se le ocurrió nada más que decir, como si tuvo palabras para aplaudir la destitución de Dina Boluarte en la presidencia de Perú?

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Una vez es casualidad, dos coincidencia y tres un patrón. ¿Quién será la tercera mujer denostada o invisibilizada por la primera mujer que ha gobernado México?

Pasando a otra cosa, ¿qué pensar respecto de lo que sucede con al reforma a la Ley de Amparo? Una iniciativa presidencial; un dictamen aprobado por los partidarios e Sheinbaum alterando el texto original y estableciendo la retroactividad, a todas luces inconstitucional, de la aplicación del decreto a los procedimiento en marcha; una mañanera donde la autora de la iniciativa cuestiona ese absurdo intento del Senado y una Cámara de Diputados que va a echar atrás tan cuestionada intentona. ¿Quién tuvo los arrestos de generar todo este galimatías, en claro detrimento de la figura presidencial?

Se llama Manuel Huerta Ladrón de Guevara, que fue quien propuso la reserva en el Pleno senatorial para que se estableciera tal tontería, que luego le aprobaron sin cuestionar nada sus correligionarios. Dicen que a el le llegó la instrucción de parte de Ernestina Godoy, encargada del papeleo jurídico de la presidencia de la república (Consejera Jurídica) a quien a su vez se lo pidió Arturo Zaldívar quien fue el recadero de Hugo Aguilar, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Cierta o no la cadena, quedará en don Manuel Huerta la responsabilidad de querer agitar las aguas a la presidenta, por bienmandado.

¿Cómo reaccionará Claudia con las preguntas mañaneras sobre los trece ranchos de José Ramiro “Pepín” López Obrador? Porque de seguro alguien se lo va a preguntar.

El López hermano del otro López compró esas trece propiedades entre dos mil dieciocho y dos mil veinticuatro cuando… sí,  cuando su hermano era presidente de México y su salario no era realmente la gran cosa. Y todo está en su declaración patrimonial.

Finalmente, no puedo dejar de referirme a esa sensacional ocurrencia de Claudia Sheinbaum (¿de quién si no?) para dar una lección a los malcriados de la transformación de cuarta, Andy (a quien no le gusta que le digan Andy), Adán Augusto López, Ricardo Monreal y Manuel Velasco y encerrarlos en un corral, como se hacia hace algunas décadas con los niños desobedientes.

Se la debían. Aquella famosa foto que se tomaron los cuatro, ignorando a la presidenta en el zócalo de la Ciudad de México en un desaire monumental que le dio la vuelta al mundo se cobró y con creces por parte de Claudia, quien saludo a los asistentes libres (no “encorralados”) de mano y beso, en tanto que a estos pelados, de lejecitos. Bien decía el papá de Andy (a quien no le gusta que le digan Andy): “amor con amor se paga” y Sheinbaum les pagó su muestra de cariño, con la misma moneda.

@jchessal