Leviatán: Agenda y debate público
UASLP: Silencios que ensordecen. Más allá del diagnóstico que ya existe: Urge rendir cuentas y activar la prevención – acción para evitar desgracias.
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Preguntas y respuestas
Nadie puede sugerir que en la trágica muerte de un joven estudiante la semana pasada en la facultad de ingeniería de la UASLP exista de forma determinante culpa o responsabilidad directa de cualquiera de sus funcionarios pero, es necesario no dejar fuera de la agenda pública el tema del suicidio, como un fenómeno multivariable, vigente, presente y de suma importancia para la sociedad y para toda la comunidad universitaria y visibilizar y priorizar su protección y prevenir que no vuelvan a ocurrir este tipo de desgracias.
La Organización Mundial de la Salud establece múltiples causas del suicidio, como fenómeno multifactorial, que incluyen factores sociales, culturales, biológicos, psicológicos y ambientales, reconociendo su relación u origen, entre otras condiciones, con situaciones de crisis, violencia, pérdidas o aislamiento, además de que en 2021 fue la tercera causa de defunción entre personas de 15 a 29 años en el mundo, resaltando 2 variables que deberían abordarse y estar trabajando de forma coordinada, profunda y sustancial.
Además, por un lado, la OMS señala que por cada suicidio, muchas personas más intentan hacerlo, y que en la población general, un intento previo, "es un importante factor de riesgo" de que vuelva a ocurrir; y por otro lado, puntualiza que: "Se trata de un grave problema de salud pública que debe abordarse desde este ámbito, con intervenciones a menudo de bajo costo, basadas en la evidencia, que pueden tomarse a tiempo para prevenirlo", resaltando que, para que cualquier iniciativa de prevención sea eficaz, deben aplicarse de forma integral estrategias multisectoriales y multi factoriales.
Además, en un análisis de inferencia realizado para esta columna de las estadísticas de entre 2010 y 2025 del INEGI en el estado de San Luis Potosí, reveló que, en estos 15 años, 3,377 personas murieron por esta causa, de las cuales 2,820, el 84%, fueron hombres y el resto, 549, el 16% mujeres, con un promedio de 225 personas por año, además de la preocupante cifra de 1.24 personas fallecidas en promedio cada dos días.
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Adicionalmente, para completar el cuadro cuantitativo, existen diversos documentos académicos de la UASLP, como el "Diagnóstico de Salud Mental Estudiantil 2025", presentado a viva voz, con discursos, boletines y aplausos en octubre de 2025 con la participación de 2 mil 204 personas, una muestra estadísticamente desproporcionada pero muy confiable, que reportó de forma preocupante indicadores de depresión grave en el 18.7% de la población y riesgos de autolesión en un 14.8%, es decir, la UASLP tenía la información inicial de que casi 2 de cada 10 de sus estudiantes, sin contar académicos o administrativos, necesita algún tipo de atención o ayuda para identificar y conocer su realidad y proporcionarles la atención y el acompañamiento necesario.
Pero esto se agrava con datos del diagnóstico de la facultad de ingeniería, con el 18% de su población con posible riesgo de autolesión y el 20% de posible depresión grave; además, en una tesis de psiquiatría de la facultad de medicina de marzo de 2025, se identificó una prevalencia de "ideación suicida" del 30.1% y depresión del 54.1% en estudiantes de esa facultad.
Con este diagnóstico, resaltaría la urgencia de abordar este grave problema, sus causas y consecuencias para deje de ser invisibilizado natural, provocado o por otro tipo de interés, e iniciar ya estrategias y acciones integrales, transversales, interdisciplinarias, interinstitucionales y multivariables con metodologías, políticas y acciones de los servicios clínicos necesarios, pero también entre otras, las condiciones de estudio, cargas académicas, canales de denuncia, trato docente, apoyo económico y redes de integración, pero no.
Sin duda deben implementarse estrategias y acciones concretas, medibles y alcanzables de apoyo, información y orientación a las familias y a toda la comunidad e ir más allá de un diagnóstico o de simulaciones y silencios que permiten que el riesgo se perpetue y la vulnerabilidad se agrave.
Así entonces, conviene plantear algunos cuestionamientos obligados, de cuya respuesta la UASLP ha guardado silencio:
¿Cuál es el plan de acción, presupuesto y resultados efectivos de la UASLP a partir del diagnóstico de 2025 y otras investigaciones, que atienden estos delicados temas?
Si la UASLP obtuvo información preocupante del diagnóstico: ¿Cómo se canalizaron los resultados con fines de tener el plan – acción?; ¿Qué entidades fueron prioridad?; ¿Cuánto presupuesto se asignó?; ¿A quién se nombró responsable de la estrategia y seguimiento?; Cuántos alumnos fueron diagnosticados de forma clínica y tienen atención?
¿Cómo utiliza o implementa la UASLP y el rector Alejandro Zermeño sus grandes capacidades académicas y científicas para convertirlos en prevención y protección a su comunidad?
¿Por qué el día de la muerte del estudiante en ingeniería, no se identificó la implementación de protocolos para la situación, el desalojo correcto, o la contención emocional efectiva inmediata de la comunidad universitaria?
¿Por qué la información de la UASLP ha ido más allá de unos boletines y publicaciones en redes sociales anunciando la suspensión de clases, algunas pocas charlas de prevención, unos llamados de pocos días a recibir atención si es necesario o de los servicios de la facultad de psicología?
¿Cuenta la UASLP con un servicio diagnóstico de detección permanente de identificación y para atender estos graves temas más allá de los que realiza al iniciar el periodo de estudios?
Sin duda, Alejandro Zermeño debe aprender que el puesto no justifica su insensibilidad y le urge más empatía; que la respuesta a estos graves hechos no es cumplir con el manual de control de daños o con un moño negro en redes sociales; que no debe permitirse que condolencias o disculpas sean parte del repertorio institucional; que el conocimiento generado por la UASLP debe ser aplicado y que ser rector significa una gran responsabilidad pública. Pero parecería que no lo entiende, o de plano, no quiere entenderlo.









