Exclusiva | Una visita que resultó trágica
Isabel, exalumna de la UASLP, relató a Pulso que buscó apoyo de quien alguna vez fuera su profesor, él la agredió

Isabel no pensó que una visita breve a San Luis Potosí cambiaría su vida. Años después de haber sido alumna de César Gabriel N., profesor de la Facultad de Ciencias de la UASLP, y confiando en un vínculo académico que con el tiempo se había transformado en una relación cordial, aceptó quedarse unos días en un departamento que él no habitaba.
El 11 de diciembre, ese espacio se convirtió, según su relato, en el escenario de un episodio que la llevó a alzar la voz.
César Gabriel N., profesor de la licenciatura en Física de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), fue docente de Isabel cuando ella llegó a la capital potosina para cursar sus estudios universitarios. Con el paso del tiempo mantuvieron contacto.
De acuerdo con el testimonio de Isabel, esa comunicación derivó en una relación que ella consideraba amistosa. El profesor la apoyó con una carta de recomendación para cursar estudios de posgrado y, en algunas ocasiones, se interesó por saber cómo le iba en el estado donde continuaba su formación académica.
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Durante una visita posterior a San Luis Potosí, Isabel solicitó alojamiento temporal en un departamento propiedad del profesor que, según refiere, no era habitado de manera permanente, ya que él residía en otro domicilio.
La solicitud fue aceptada y se acordó que Isabel permanecería en el lugar hasta el 12 de diciembre, fecha en la que llegaría otra persona. Afirma que también mantenía una relación cordial con quien fue la pareja del profesor, convivieron cuando estaba él mismo presente, tenían sus contactos por redes sociales y números telefónicos, por lo que no percibió señales de conflicto previo.
El 11 de diciembre, aproximadamente a las 5 de la tarde, Isabel recibió una llamada telefónica de César Gabriel N., en la que, según su versión, le exigió que abandonara el inmueble de manera inmediata, sin proporcionarle una explicación clara.
Alrededor de las 6:30 de la tarde, el profesor acudió al domicilio ubicado en la calle Loma Azul. Su expareja y sus hijas permanecieron en un vehículo estacionado en el exterior y, de acuerdo con el testimonio de Isabel, no ingresaron al inmueble.
Exclusiva | Una visita que resultó trágica
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Isabel relata que los hechos ocurrieron al interior del departamento, una vivienda de una sola planta ubicada en una cuchilla entre las calles Loma Verde y Loma Azul.
Ante la exigencia de salir sin la posibilidad de recoger sus pertenencias y cuando ya había oscurecido, sintió temor de quedar en la vía pública. Al intentar organizar sus cosas para retirarse, afirma que Gabriel N. intentó sacarla por la fuerza.
Momentos antes, Isabel se encontraba preparando café y cortando fruta. Durante el forcejeo, señala que el profesor tomó un cuchillo que se encontraba sobre la tabla de la cocina y lo utilizó contra ella con la finalidad de someterla. Isabel refiere que, además de la agresión con el cuchillo, recibió golpes mientras intentaba resistirse. Al tratar de detener la acción con la mano, sufrió una herida que comenzó a sangrar.
La joven explica que el forcejeo se desarrolló principalmente dentro del inmueble. El único momento que describe "a nivel calle" ocurrió cuando el profesor intentó sacarla por la puerta, mientras ella se sujetaba del marco para no ser expulsada sin sus pertenencias. Isabel señala que este intento fue presenciado por vecinos que llegaban a sus hogares y que posteriormente fungieron como testigos.
Describe ese momento como un punto de quiebre, pues dejó de reconocer a dos personas en quienes había confiado: su exprofesor, quien la agredió físicamente y no respondió a sus preguntas ni explicó lo que ocurría y la expareja del mismo, de quien percibió una actitud burlona al presenciar la escena, soltando frases como "¿Estás llorando?" mientras se reía.
Para liberarse, ya que —según su testimonio— él la sujetaba por la espalda, Isabel refiere que lo mordió con el fin de zafarse. Posteriormente, señala que comenzaron a circular versiones en las que se le atribuían conductas como un presunto intento de suicidio y el allanamiento del domicilio, afirmaciones que ella rechaza.
Isabel indica que al lugar acudió una patrulla para recabar los hechos, luego de que vecinos que regresaban a sus hogares presenciaron la escena. Sin embargo, señala que, pese a haber narrado lo ocurrido a los elementos policiales municipales de la capital no se realizó ninguna detención ni se dio seguimiento inmediato.
Actualmente, Isabel decidió hacer pública su versión de los hechos con el objetivo de que su caso sea investigado y no quede impune. Señala que no se trata de un hecho aislado.
Por su parte, la UASLP emitió un primer comunicado en el que informó que tuvo conocimiento en enero de los hechos ocurridos fuera del ámbito universitario, los cuales —señaló— se encuentran bajo investigación de las autoridades estatales competentes.
Indicó la denunciante además que la Defensoría de los Derechos Universitarios cuenta con la documentación correspondiente y que se otorgó un folio para su registro y seguimiento administrativo, dentro del ámbito de sus atribuciones.
Ante esta situación, estudiantes tomaron las instalaciones de la Facultad de Ciencias para exigir una respuesta por parte de las autoridades universitarias.
Posteriormente, la UASLP emitió un segundo comunicado en el que anunció la separación del profesor adscrito a la Facultad de Ciencias de toda actividad docente y académica que implique interacción con estudiantes, hasta que se emita una resolución integral del caso.
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