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Incendio forestal en Francia genera tormenta eléctrica y pirocumulonimbo

Las condiciones extremas dificultan el combate del fuego y ponen en riesgo a las comunidades.

Por AP

Julio 27, 2026 06:18 p.m.

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      PARÍS (AP) — Un incendio forestal en el suroeste de Francia se expandió con tal intensidad que su columna de humo se convirtió en una tormenta eléctrica, generando rayos que iniciaron nuevos focos más allá del incendio original, informaron las autoridades francesas.

      Incendio forestal genera fenómeno pirocumulonimbo en Francia

      Dicho de otro modo, el incendio ya no era impulsado solamente por las condiciones meteorológicas, sino que estaba creando su propio clima. La nube de tormenta también desató vientos violentos y erráticos capaces de empujar las llamas en todas direcciones.

      El fenómeno, llamado piroculminonimbo, o pyroCb, es raro en Europa y se ha documentado con mayor frecuencia en Norteamérica y Australia, donde ocurre sólo en algunos de los incendios más extremos. La federación nacional de bomberos de Francia indicó que es el primero del que se tiene registro en el país.

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      El incendio estalló cerca de Saumos el 22 de julio y desde entonces ha consumido más de 420 kilómetros cuadrados (162 millas cuadradas) de bosques y matorrales, ha dañado o destruido más de 240 viviendas y ha obligado a 220,000 personas a evacuar en la región de Gironde.

      El servicio departamental de bomberos y rescate señaló que el incendio había generado un pirocumulonimbo alrededor de las 18:20 del viernes, dos días después de que estalló la conflagración. La nube perdió fuerza por la noche, a medida que la humedad iba en aumento, y luego se formó de nuevo en varias ocasiones.

      ¿Cómo afecta el pirocumulonimbo al control del incendio?

      Una nube cargada de electricidad

      En repetidas ocasiones, el calor y el humo se elevaron hasta una enorme y densa nube de tormenta, electrificada e iluminada desde su interior.

      "Imaginen una fogata tan grande y caliente que el humo que se eleva de ella se convierte en una nube como la de una tormenta", indicó Theodore M. Giannaros, meteorólogo especializado en incendios del Observatorio Nacional de Atenas.

      "Eso es un pyroCb --una nube de tormenta nacida del calor intenso que produce un incendio forestal".

      Se necesita más que un enorme incendio.

      No existe una cierta temperatura a la que se forme uno, indicó Giannaros; lo que se necesita es el tipo de atmósfera que alimenta las tormentas secas: aire muy caliente y árido cerca del suelo, con aire más fresco y húmedo por encima.

      El aire caliente cargado de humo y humedad asciende entonces rápidamente. A medida que sube y se enfría, el vapor de agua se condensa alrededor de partículas de ceniza.

      Por encima del nivel de congelación, las gotas se convierten en cristales de hielo cuya colisión separa las cargas eléctricas, como en una tormenta eléctrica común.

      Rayos y más destrucción

      Debajo de esta tormenta hay un paisaje con las condiciones propicias para arder. Y esta nube amplifica el desastre.

      El aire ascendente atrae los fuertes vientos hacia el incendio, mientras que las corrientes descendentes devuelven las ráfagas hacia la superficie.

      Esos cambios pueden hacer girar a las llamas, dividirlas en varios frentes o llevarlas a avanzar a toda velocidad en una nueva dirección.

      "Es un bucle de retroalimentación, no un efecto de una sola vía", afirmó Giannaros. "Una vez que se forma, la nube se convierte en su propio sistema meteorológico, se asienta sobre el incendio y complica su pronóstico".

      Estos sistemas también pueden generar columnas giratorias de fuego, por lo general un remolino de fuego, que Giannaros describe como un torbellino de fuego y calor en lugar de polvo.

      Los tornados son más raros, aunque uno golpeó Redding, California, en 2018 con vientos equivalentes a un EF-3, cobrando la vida de un inspector de incendios.

      Para los bomberos, las rutas de escape se pueden cerrar sin aviso cuando aparecen nuevos focos.

      Se vuelve imposible atacar al incendio de forma directa, obligando a las brigadas a retirarse y defender a las comunidades.

      El peligro, advirtió Giannaros, es que el fuego avance más rápido de lo que se puedan organizar las evacuaciones.

      Hasta ahora, los pyroCb habían sido esencialmente un fenómeno australiano y norteamericano. Tan solo en Canadá se registraron 142 en 2023.

      Un fenómeno inusual en Europa

      Portugal registró uno durante su temporada de incendios de 2017. Ahora Francia se ha sumado a la lista.

      El continente se está calentando más rápido que cualquier otro —a aproximadamente el doble del promedio mundial desde la década de 1980, según el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea y la Organización Meteorológica Mundial—, con olas de calor cada vez más frecuentes e intensas, y una sequía que se extiende por todo el sur y convierte a las zonas boscosas en combustible.

      Las condiciones más cálidas y secas le dan a los incendios extremos mayores condiciones para la formación de estas nubes, señaló Giannaros, pero los científicos aún no cuentan con suficientes datos de largo plazo para establecer una tendencia.

      El proyecto europeo de investigación ROSETTA busca cerrar esa brecha.

      El malentendido más común, dijo, es creer que la nube es sólo un efecto secundario. Mientras permanezca sobre las llamas, está ayudando a decidir hacia dónde avanzará el fuego.