logo pulso
PSL Logo

Familia y escuela Capítulo 280: Estrés, distrés y eustrés

Por Gustavo Ibarra Hurtado

Agosto 20, 2025 03:00 a.m.

A

Las actividades cotidianas por las que pasamos los seres humanos, sobre todo ante las diferentes circunstancias y situaciones sociales que de manera natural se van presentando y que se tienen que atender, conducir o resolver, han dado lugar a un fenómeno que influye directamente en el accionar de las personas, me refiero al estrés.

De manera casi generalizada se ha dado por etiquetar este fenómeno en un concepto que tiene connotación necesariamente negativa, puesto que se le atribuye y remite a una sensación de agobio, presión, apresuramiento y hasta casos extremos de frustración, angustia y depresión.

Sin embargo, más allá de cómo haya sido tipificado, resulta ser que las experiencias formativas y educativas por las que se haya pasado, van conformando una personalidad que le da diferentes matices a cada situación estresante.

Comencemos aclarando que el estrés consiste en una respuesta natural de nuestro cuerpo ante un estresor representado por una situación, desafío o problema que nos demanda una reacción; creando una sensación física o emocional, representada en frustración, nerviosismo, coraje y una amplia gama de respuestas, incluidas las de alerta y activación de los sentidos.

¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí

Ante este fenómeno, el nivel de intensidad y el tipo de respuesta que da el ser humano es diferente en cada caso y para cada persona; además, de que no todos los estresores causan el mismo impacto, puesto que alguna situación apremiante puede ser resuelta de manera directa con las habilidades adquiridas o puede ser un bloqueo ante la falta de éstas.

Incluso se puede dar el caso de que, ante estas situaciones estresantes y sus estresores, potencien la resiliencia, creatividad y búsqueda de opciones de respuesta; es decir, que ante algo que de manera problemática se presente, impulse al individuo en lugar de paralizarlo.

De acuerdo con lo anterior, tenemos entonces que el estrés suele estar dividido en dos partes: uno que ha sido llamado popularmente como negativo y el otro como positivo; el primero es aquel que es visto como barrera infranqueable a grado tal que obstaculiza, frustra y detiene en las personas las probables respuestas y acciones a realizar, en tanto que, para otras, el confrontar situaciones estresantes representa la generación e impulso de reacciones de innovación, búsqueda activa de soluciones y, sobre todo, el detectar el área de oportunidades para realizar acciones propositivas.

El distrés como esa reacción negativa, logra impactar en las acciones y conductas de las personas como un obstáculo hacia todas las actividades, toma de decisiones, búsqueda de respuestas, creación de opciones y formas de resolver situaciones problemáticas; además, provoca sensaciones de inseguridad, presión, culpabilidad, angustia y hasta llegar al síndrome conocido como “burnout”, que se presenta cuando la situación es tan apremiante que literalmente llega a un límite de no poder controlar las situaciones que se presentan y se llega a un estado de agotamiento total, tanto físico, mental y emocional.

Por su parte, el eustrés, como esas reacciones que se generan ante la presencia de ciertos estresores, provocan de manera favorable impulsos que permiten a las personas aumentar sus posibilidades de innovar y buscar soluciones, activando la utilización de todas sus habilidades para dar cauce a realizar todas sus actividades de manera eficaz y eficiente; trabajan de manera proactiva no obstante que lo hagan bajo presión, porque precisamente es en este estado que logran funcionar de mejor manera.

La educación y formación de personas, bien sea en familias, escuelas, lugares de desempeño laboral y otros de interacción social, son generadores de ciertos estresores que ponen a prueba las reacciones de hijos, alumnos o trabajadores, al provocar situaciones estresantes que los confrontan contra sus habilidades positivas o negativas.

Las situaciones que desembocan en estados de distrés o eustrés son diversas y comienzan con obligaciones de puntualidad, entrega de productos escolares o laborales en tiempos definidos; sometimiento a exámenes de resultados académicos o de control de confianza; en algunos casos ambientes en condiciones difíciles con amenazas o con obtención de reconocimientos o notas negativas y otras más.

La educación debe reconocer, en primer lugar, que el estrés es una reacción natural y quitar la etiqueta de que necesariamente provoca reacciones negativas; además, fomentar el conocimiento de las actitudes favorables que, sin duda, ayudan mucho para la generación de habilidades que se muestran y se aplican, no obstante, todas las situaciones que pudieran presentarse.

El camino para buscar en las personas conducir el estrés hacia un estado de eustrés, parece ser un objetivo que debe estar presente en familias y escuelas. 

Comentarios: gibarra@uaslp.mx