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Crece a 63% la autocensura entre los periodistas

Por El Universal

Enero 02, 2026 09:30 a.m.

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Crece a 63% la autocensura entre los periodistas

La autocensura ha aumentado significativamente entre los periodistas y alcanza 63%, una tasa de cerca de 5% por año, mientras que el Índice de Libertad de Expresión mundial descendió 10% desde 2012 y los gobiernos han intensificado sus esfuerzos por controlar y restringir los medios de comunicación hasta en 48%.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) documentó que, durante 2024, 361 periodistas han sido encarcelados. Más de 310 han sido asesinados en los últimos tres años y medio; y 85% de los casos de asesinatos no han sido resueltos. Y de 46 periodistas ambientales asesinados desde 2010, sólo hay seis condenas a nivel mundial.
De acuerdo con el informe "Tendencias mundiales en libertad de expresión y desarrollo de los medios de comunicación 2022-2025", publicado por la organización, desde 2022, 24 mujeres periodistas han sido asesinadas y 73% de mujeres comunicadoras denunció ataques en línea. Cuatro de cada 10 han sufrido acoso sexual verbal y físico, y sólo una de cada cinco lo denunció.
"La tendencia de violencia contra las mujeres periodistas continúa, con agresores que buscan abocarlas al aislamiento y excluirlas de los espacios cívicos, imponiendo opiniones misóginas que niegan la participación legítima de las mujeres en el espacio público. Además de las amenazas físicas e institucionales, el ámbito digital se ha convertido en un importante frente para la violencia contra las mujeres periodistas", indicó.
Explicó que la violencia de género facilitada por la tecnología se ha convertido en una dimensión omnipresente, pues un estudio realizado en 2023 sobre 283 agresiones contra mujeres periodistas reveló que la forma más frecuente era el acoso en línea.
En respuesta a la persecución política, las amenazas del crimen organizado y otros actores corruptos, así como a la escalada de conflictos y represión, el número de periodistas desplazados internamente u obligados al exilio ha aumentado considerablemente en los últimos años. Desde 2018, en la región de América Latina y el Caribe, aproximadamente 913 periodistas se han visto obligados a desplazarse a otros países para proteger sus vidas, su seguridad y la de sus familias.
Aseguró que la desinformación y el discurso de odio se están extendiendo, erosionando la confianza del público en el periodismo y las instituciones democráticas. La UNESCO advirtió que los periodistas son silenciados cada vez más, ya sea mediante la violencia, la intimidación, el exilio o la autocensura, lo que crea "zonas de silencio" en las que ya no se exigen responsabilidades.
Subrayó que para combatir la ciberseguridad, el terrorismo, la desinformación, las amenazas a la seguridad nacional y el discurso de odio, muchos gobiernos han introducido o reactivado leyes que a menudo terminan restringiendo el periodismo y coartando la libertad de expresión. Las leyes sobre delitos informáticos, calumnias, difamaciones e insultos se han utilizado para silenciar la disidencia y proteger a los cargos públicos de las críticas.
Incluso, aseguró, hay medidas que han servido para legitimar la vigilancia y el espionaje. Entre los Estados Miembros de la UNESCO, 160 siguen teniendo leyes que castigan la difamación, lo que supone una amenaza constante para la libertad de prensa. Los periodistas y los profesionales de los medios son cada vez más objeto de diversas formas de acoso legal, que van desde demandas multimillonarias por difamación hasta normativas antiterroristas o legislación financiera.
Una publicación de la UNESCO de 2024 documentó casos en los que actores poderosos acusaron a periodistas de extorsión, evasión fiscal y blanqueo de capitales, acusaciones que correspondían a los mismos delitos que estaban investigando.
Por otro lado, se ha podido determinar cómo las campañas de odio han reprimido la libertad de expresión, impedido que las comunidades afectadas respondan y logrado que los medios no saquen a la luz las actividades de los incitadores al odio. La UNESCO explicó que los autores van desde líderes políticos hasta divulgadores de masas (políticos, predicadores, influencers y personalidades de los medios).
Las investigaciones muestran además cómo, en muchos casos, el discurso de odio se ha combinado con la desinformación, creando un "paquete tóxico de mentiras, negaciones y borrado", junto con la deshumanización, la inversión de amenazas y las llamadas a la violencia.