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Familia y escuela Capítulo 286: La educación en familias y escuelas está siendo rebasada

Por Gustavo Ibarra Hurtado

Octubre 08, 2025 03:00 a.m.

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El proceso educativo, ese que se lleva a acabo en todo tiempo, lugar y circunstancia como elemento básico para el fomento e impulso de todas las habilidades del ser humano, incluidas todas las dimensiones que lo integran; además de dotar de las herramientas fundamentales para desarrollarse durante la socialización individual dentro del grupo en el cual se convive, está siendo rebasado.

Esa educación que tiene sus principales escenarios en los hogares con las familias y en las aulas de clase de las diferentes escuelas, está siendo suplantado por los contenidos mostrados en una pantalla de computadora y preferentemente de un aparato telefónico, puesto que ha sufrido dentro de su natural, rígido y preestablecido avance, un estancamiento en relación con el vertiginoso ritmo de la cotidianidad digital a la que estamos expuestos.

La forma tradicional de educar y formar a hijos y alumnos se ha quedado paulatina y literalmente inerme ante todos los fabulosos embates que los adelantos científicos, tecnológicos y cibernéticos han presentado para el desarrollo de la vida cotidiana.

La adaptación que los individuos y los grupos sociales, entre ellos las familias, han tenido que desarrollar para sincronizar su ritmo de vida, acciones, formatos, ideologías y en general todas las formas sociales y culturales necesarias para coexistir en el contexto donde nos desenvolvemos, ha impactado directamente en la manera en que aprendemos toda clase de conocimientos, reproducimos o modificamos conductas y hasta tradiciones.

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Es entonces que la forma en cómo las familias y escuelas venían operando para fomentar e impulsar el proceso educativo con éxito, ha estado mostrando una falta de efectividad y anquilosamiento palpable en sus dinámicas y, sobre todo, en sus resultados.

Para el caso de las familias, ya las tradicionales enseñanzas que se fomentaban mediante el poner atención en las acciones y discursos de los papás, ha sido radicalmente suplantado por la atención hacia todas las historias, “reels”, estados, mensajes y demás publicaciones que mediante las distintas redes sociales y plataformas digitales se efectúan a cada momento y cómo no se habían de suplantar, si los propios papás están sumergidos en los aparatos celulares observando todos los contenidos ahí presentados.

Los aprendizajes que se efectúan mediante este proceso observacional abordan múltiples contenidos y con una efectividad encomiable, puesto que mantiene por mucho tiempo el interés constante sobre la luminosa pantalla de ese aparato, incluso hasta altas horas de la noche, aprendiendo de temáticas recreativas, historias de vida, valores, noticias y una gama enorme de acciones que, inevitablemente, suplen a las generadas originalmente en los hogares.

En lo que respecta a la educación escolarizada, ésta ha sido paulatinamente rebasada, al estar perdiendo fuerza en lo referente a las sesiones presenciales, ocupando cada vez con mayor frecuencia espacios importantes las “frías” y despersonalizadas sesiones virtuales y a distancia, sobre todo, después del periodo ocurrido bajo el influjo de la pandemia de coronavirus.

Además, para muchas clases, escuelas y niveles educativos, se ha vuelto un obstáculo y en algunos casos un verdadero problema la aparición y el uso distractor del teléfono celular en manos de los alumnos, el cual viene a intervenir e interrumpir de manera negativa en los procesos educativos, sobre todo al tener desconocimiento que este aparato puede ser, al usarlo adecuadamente, una herramienta fundamental para la enseñanza y el aprendizaje.

Por otro lado, existen indicadores que ponen de relieve que la formación recibida en los planteles ha perdido efectividad siendo rebasada de múltiples formas y en diferentes terrenos, al estarse alejando de sus objetivos primordiales, sobre todo de aquellos en los que se busca la culminación de estudios, dotar de herramientas para insertarse en un puesto laboral y fomentar un bienestar integral en los educandos.

Para 2024 y de acuerdo con una prestigiada institución de educación superior, asegura que de cada 100 niñas y niños que inician la primaria en México, solo 28 de ellos culminan la educación superior, lo que implica que 72 se quedan en el camino.

Tomando como referencia el ciclo escolar 2024-2025, la Alianza de Maestros A.C. estima que cerca de 4 millones de estudiantes de nivel básico y medio superior abandonaron la escuela por diversos motivos, teniendo la mayor incidencia en secundaria y bachillerato, por causas académicas, familiares y personales que influyen en su permanencia escolar.

En lo referente a los resultados reflejados en la situación laboral, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE, 2025) arroja datos que permiten ubicar en cifras a aquellas personas que, al no culminar sus estudios profesionales o, al culminarlos y no conseguir insertarse laboralmente, se suman a la población en situación de informalidad laboral o en plena desocupación.

De acuerdo con la ENOE: “La población ocupada en la informalidad laboral considera a quienes son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan. También contempla a las personas cuyo vínculo o dependencia laboral no reconoce su fuente de trabajo. Se incluyen, además de la población que trabaja en micronegocios no registrados o sector informal, otras modalidades análogas, como las y los ocupados por cuenta propia en la agricultura de subsistencia, así como a quienes laboran sin seguridad social…”

En condición de informalidad laboral se encontraron 34.1 millones de personas; en tanto que la población desocupada representó 1.7 millones de personas de las cuales el 12.4 % no contaba con estudios terminados de secundaria.

Muchas de las personas que no lograron insertarse formalmente en una relación laboral o que iniciaban micronegocios, estuvieron buscando formarse mediante el uso de tutoriales, cursos o consejos ofrecidos vía las diferentes redes sociales o plataformas que brindaban capacitación.

Estamos siendo rebasados y cada vez nos vamos quedando rezagados y fijos en la distancia y, lo peor es que muchos no nos damos cuenta de ello; la educación y formación brindada en hogares y escuelas, está quedando nostálgicamente a un lado viendo pasar las diferentes formas, aparatos, dinámicas y maneras de aprender; mientras tanto, la necia educación y formación prevalece sin reformular y reorientar el sentido práctico y para la vida que debemos ofrecer.

Comentarios: gibarra@uaslp.mx