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Puerto Vallarta se prepara ante llegada del huracán Simón

Habitantes y turistas escriben mensajes de esperanza y precaución en Puerto Vallarta.

Por El Universal

Octubre 12, 2026 01:00 p.m.

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Puerto Vallarta se prepara ante llegada del huracán Simón
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      Puerto Vallarta, Jal., octubre 11 (EL UNIVERSAL).- "Simón, sin dramas", se leía sobre uno de los tablones de madera que protegían los comercios de la calle Ignacio L. Vallarta. A unos metros, otro mensaje pedía: "Simón, no te pases, vamos a estar bien". En medio de la amenaza del huracán, las paredes improvisadas que resguardaban los negocios se transformaron en pequeños espacios para expresar miedo, esperanza y humor.

      Zona romántica de Puerto Vallarta se prepara para huracán Simón

      La Zona Romántica de Puerto Vallarta, acostumbrada a las conversaciones que se prolongaban hasta la madrugada, a la música de los bares y al movimiento de turistas por sus calles, ofrecía una imagen distinta. Los establecimientos habían cerrado sus puertas y sus fachadas estaban cubiertas con tapiales de madera y costales de arena, colocados para proteger el patrimonio de comerciantes y trabajadores ante los posibles efectos del fenómeno meteorológico.

      El paisaje recordaba una zona preparada para resistir un desastre. Sin embargo, entre las tablas clavadas y las entradas bloqueadas, habitantes y visitantes encontraron una manera de cambiar el ánimo de la espera: tomaron plumones y aerosoles y comenzaron a escribir frases dirigidas al huracán que se aproximaba a las costas de Jalisco.

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      "Simón, no vayas a hacer mucho desmadre", decía otra de las leyendas. Más adelante, alguien escribió: "Simón, aplaca tu vera y tu rencor", mientras otro mensaje recibía al fenómeno con una mezcla de ironía y esperanza: "Bienvenido, Simón, todo va a estar bien".

      Las palabras quedaron plasmadas sobre la madera que, horas antes, había sido colocada como una barrera para evitar que el viento, el agua o los objetos arrastrados por las condiciones meteorológicas dañaran los establecimientos.

      Aquellos mensajes no cambiaban la fuerza del mar ni reducían los riesgos de la emergencia, pero daban otro significado a las fachadas protegidas. Frente a la incertidumbre, el humor se convirtió en una forma de acompañar la espera y expresar el deseo de que la ciudad y sus habitantes salieran adelante.

      Recomendaciones y medidas oficiales ante huracán Simón

      Durante el fin de semana, la Zona Romántica permaneció semidesierta. Por recomendación de las autoridades, los bares, restaurantes y centros nocturnos no abrieron sus puertas, por lo que la música que habitualmente se mezclaba con el ruido de las olas dejó de escucharse en las calles.

      El silencio contrastaba con la actividad nocturna que caracteriza a este sector de Puerto Vallarta, donde turistas nacionales y extranjeros suelen reunirse para caminar, cenar o prolongar la noche frente al mar. Esta vez, las puertas cerradas y los accesos protegidos marcaban el ritmo de una jornada en la que la prioridad era mantenerse a salvo.

      Pocos turistas y habitantes recorrieron la zona. Algunos se acercaron a los tapiales para dejar sus propios dibujos y mensajes, mientras las frases escritas con plumón y aerosol se multiplicaban sobre la madera. Cada leyenda parecía resumir una forma distinta de afrontar la llegada del huracán: con una broma, una petición o una expresión de confianza.

      La escena tenía dos caras. Por un lado, las protecciones colocadas en los comercios mostraban la preocupación de quienes buscaban resguardar años de trabajo y su fuente de ingresos. Por otro, las palabras escritas sobre las tablas recordaban que, incluso en medio de una emergencia, las personas encontraban espacios para compartir su ánimo y acompañarse.

      Mientras Simón mantenía en alerta a las autoridades, los habitantes y visitantes debían permanecer atentos a las indicaciones de Protección Civil y evitar acercarse a las playas, donde el oleaje había aumentado durante las últimas horas.

      En la calle Ignacio L. Vallarta, los negocios continuaban cerrados y las tablas permanecían firmes frente a las entradas. Sobre ellas, las frases seguían a la vista de quienes pasaban por la zona: mensajes que hablaban de temor, pero también de esperanza.

      "Simón, sin dramas", resumía uno de los escritos. Una frase breve, casi una broma dirigida al huracán, que en aquella calle silenciosa expresaba el deseo colectivo de que la emergencia transcurriera sin mayores consecuencias.

      La Zona Romántica aguardaba así, lejos de la música y del bullicio de sus noches habituales, con sus comercios protegidos y sus calles casi vacías. Entre madera, arena y letras improvisadas, Puerto Vallarta encontró una manera de ponerle palabras a la incertidumbre mientras esperaba que pasara la tormenta.