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¿Qué día se pone la ofrenda para niños y adultos?

El Día de Muertos 2026 inicia con altares para niños el 31 de octubre y adultos el 2 de noviembre.

Por El Universal

Octubre 08, 2026 01:16 p.m.

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      El Día de Muertos 2026 ya está cerca y, con la llegada de noviembre, también comienza el momento de preparar una de las tradiciones más importantes en México, que es el altar de muertos.

      Las fechas, los alimentos, las veladoras, el copal, la sal y hasta los niveles del altar forman parte de una tradición que mezcla creencias prehispánicas y religiosas.

      De acuerdo con el calendario católico, las fechas de la celebración cambian según a quién se recuerda.

      Las infancias y adolescencias son honradas entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre, fecha correspondiente a Todos los Santos. En cambio, el 2 de noviembre está dedicado a los adultos fallecidos, que es conocido como Los Fieles Difuntos.

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      Por ello, muchas familias comienzan a preparar sus altares de Día de Muertos desde finales de octubre para recibir a sus seres queridos durante estas fechas.

      Elementos esenciales del altar de muertos

      La composición del altar puede cambiar de una familia a otra, pero existen elementos que se han convertido en parte esencial de la tradición.

      Entre ellos están los adornos, como:

      El papel picado

      Imágenes religiosas

      Veladoras

      Flores de cempasúchil

      También se colocan alimentos que disfrutaba la persona fallecida, además de:

      Pan de muerto

      Calaveritas de azúcar

      Dulces

      Sal y, dependiendo de las costumbres de cada familia, cigarros

      Las bebidas también tienen un lugar importante como:

      Agua

      Atole

      Café

      Leche

      Tequila, vino u otras bebidas

      Y hay algo que no puede faltar: las fotografías de los difuntos y algunos objetos personales que tengan un significado especial para ellos.

      Aunque puede parecer un elemento sencillo, la sal en la ofrenda de Día de Muertos tiene un significado particular.

      Dentro de esta tradición representa la purificación y se considera un elemento que ayuda a evitar que el cuerpo se corrompa durante el viaje de ida y vuelta al más allá.

      El incienso y el copal también forman parte de la tradición. De acuerdo con la creencia popular, su aroma ayuda a atraer a los difuntos hacia el altar preparado por sus familias.

      Además, se les atribuye una función de purificación del ambiente y de protección frente a los malos espíritus.

      Las veladoras representan la esperanza y la fe, pero también cumplen una función simbólica muy concreta: su luz sirve como una guía para que las almas puedan encontrar el camino de regreso a sus hogares.

      En algunas ofrendas, las veladoras se colocan formando una cruz, relacionada con los cuatro puntos cardinales. De esta manera, la luz se convierte en uno de los elementos centrales del altar.

      Significado de los niveles del altar de muertos

      El tradicional altar de siete niveles representa los distintos peldaños que, según la creencia, deben atravesar las almas de los difuntos para encontrar la paz.

      Sin embargo, no todas las familias colocan siete niveles. También existen ofrendas de dos y tres niveles, cuyo significado cambia.

      El altar de dos niveles representa la separación entre el cielo y la tierra, mientras que el de tres niveles hace referencia al cielo, la tierra y el inframundo.

      En el caso de los siete niveles de la ofrenda, cada uno incorpora elementos con un significado particular.

      El primer nivel representa la tierra. En este espacio suele colocarse una cruz elaborada con sal, ceniza o pétalos de flores, que además de proteger simbólicamente el altar señala los cuatro puntos cardinales.

      El segundo nivel se coloca agua, destinada a saciar la sed del alma después del recorrido desde el más allá.

      El tercer nivel está relacionado con los alimentos. Aquí pueden colocarse pan de muerto, frutas, tamales y otros platillos que eran del agrado de la persona fallecida.

      El cuarto nivel representa el viento. Por ello, se incorporan elementos como el papel picado o cintas de colores, asociados con la conexión entre el mundo terrenal y el espiritual.

      El quinto nivel aparecen las flores, especialmente el cempasúchil, cuya presencia se ha convertido en una de las imágenes más representativas del Día de Muertos. Su color y aroma forman parte de la decoración del altar.

      El sexto nivel corresponde al incienso o copal. Su humo se utiliza simbólicamente para purificar el espacio y elevar las oraciones y pensamientos hacia el cielo.

      Finalmente, el séptimo nivel se coloca en la parte superior. Ahí puede aparecer una imagen religiosa, como la Virgen María o algún santo, que representa la protección divina y la bendición para las almas de los difuntos.