Regresa a Veracruz el Buque Escuela
El Cuauhtémoc puso fin a la trágica travesía que le costó dos bajas: una cadete y un marinero

Veracruz, Ver.- Seis meses después del accidente que sufrió en Nueva York, el Buque Escuela Cuauhtémoc, arribó este domingo al puerto de Veracruz, donde puso fin a la trágica travesía 2025 que le costó dos bajas: una cadete y un marinero.
Lo hizo en el marco del Bicentenario de la consolidación de la Independencia en el mar, que conmemoró la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en compañía de los secretarios de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles; Defensa, Ricardo Trevilla Trejo; la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, así como integrantes del gabinete legal y ampliado.
Tras encabezar una ceremonia en el fuerte de San Juan de Ulúa, desde donde se expulsó al último reducto español en 1825, Sheinbaum Pardo abordó por primera vez el emblemático Embajador y Caballero de los Mares, el cual fue reparado en un astillero de Nueva York.
Sheinbaum Pardo recordó con orgullo y honor a la cadete de cuarto año de la Heroica Escuela Naval Militar, América Yamileth Sánchez Hernández, y al marinero Adal Yahir Maldonado Marcos, quienes fallecieron en el accidente en el puente de Brooklyn.
¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí
“Su memoria, su entrega la llevamos en el corazón y la lleva el pueblo de México y nuestro país”, resaltó.
En tanto, el capitán Víctor Molina Pérez expuso que el navío inició con su travesía zarpando del puerto de Acapulco, Guerrero, en abril de este año, cruzando las aguas del océano Pacífico, siendo influenciados por buenos vientos.
Después, relató, se dirigieron al canal de Panamá y después a Jamaica, La Habana y NY.
Sin embargo, señaló que el 17 de mayo de 2025, durante las maniobras de zarpe en Nueva York, el velero enfrentó un “lamentable accidente, en el cual dos elementos de la tripulación perdieron la vida en el cumplimiento de su deber: la cadete América Yamileth Sánchez Hernández y el marinero Adal Yahir Maldonado Marcos”.
Un hecho que, afirmó Molina Pérez, conmovió profundamente a toda la tripulación, a México y el mundo.
“Ahora ellos forman parte de la dotación permanente de este navío azteca y siempre navegarán con nosotros en nuestras mentes y nuestros corazones”, refirió el comandante.












