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La Gran Casa I

Por Alfredo Oria

Octubre 03, 2025 03:00 a.m.

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Recientemente tuvimos la oportunidad de probar las añadas más reconocidas, alguna mítica ya, de Vega Sicilia Único: 1962, 1970 y 2004. Esta marca ha sido durante muchas décadas el vino español por antonomasia, referencia y modelo dentro y fuera de la península, sinónimo de lujo y clasicismo.

Vega Sicilia es uno de los nombres más prestigiosos y reconocidos en la industria vinícola mundial. Muchos años incluso más famosa que su propia denominación de origen, Ribera del Duero, tiene una rica historia que data de finales del siglo XIX, y su relevancia no sólo está en sus viñedos y su terroir, sino en su contribución a la evolución de la viticultura y la vinificación a nivel global.

Su historia comienza en 1864, cuando el comerciante vasco, Don Eloy Lecanda, adquirió la finca en la ribera del río Duero. Su visión era la de crear un vino de alta calidad, y para ello, importó las mejores prácticas vitivinícolas francesas. A lo largo de los primeros años, el viñedo estuvo compuesto principalmente por variedades bordelesas como cabernet sauvignon, merlot y malbec, luego fue tomando protagonismo la autóctona tinta fina (tempranillo), que ahora es la uva principal en los vinos de Vega Sicilia.

La bodega fue creciendo poco a poco en renombre, y en 1915, tras la muerte de Lecanda, la propiedad fue adquirida por la familia Herrero, de cuya etapa surgieron algunos de los que hoy se consideran algunos de los mejores vinos que se han criado en España (60, 62, 64, 68, 70, 81). En 1982 llegó la familia Álvarez, que sería la encargada de darle un nuevo impulso a la bodega, la expansión y consolidación como uno de los grandes nombres del vino en el mundo. Bajo la dirección de esta familia, Vega Sicilia comenzó a producir vinos en otras regiones que rápidamente adquirieron fama por su sofisticación y longevidad, factores que hoy en día siguen siendo características definitorias del grupo.

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La importancia de Vega Sicilia se extiende más allá de la excelencia en la vinificación. Su influencia ha sido fundamental en la transformación de la tradición vinícola española, marcando la pauta de las largas crianzas en barrica para armar a sus vinos de complejidad, habitando en los espacios que antes pertenecían más bien a las históricas regiones vinícolas de Burdeos, Borgoña y alguna más. La bodega ha sido clave en la creación de una identidad propia para la región, marcando la personalidad de un estilo único en el planeta.

Así, a través de las décadas, Vega Sicilia ha diversificado sus etiquetas y estilos, sumando Alión a Único, Reserva Especial y Valbuena en 1991; Oremus en 1993 (luego vendrían los blancos secos); Pintia en 2001, Macán junto a los Rothschild en 2009 y Deiva en 2025 (Rías Baixas).

Pero, ¿a qué huele, a qué sabe un Vega Sicilia? Bueno, si tomamos el Único como su buque insignia y el 2004 como arquetipo de sus atributos hay que entender primero que, a pesar de que son vinos con una gran regularidad, ofrecen siempre, como todos los grandes vinos del mundo, una fotografía de las condiciones de su añada, lo que los hace en cada edición un reflejo de su tiempo al que se suma otro tiempo: el que permanezca dormido, el de la guarda, que es indispensable para escuchar todos sus secretos. Si aparece en el mercado y podemos adquirir un Único luego de diez años a partir de la cosecha, esto no quiere decir que ya llegó a su plenitud: habrá que esperar para esa magia otros decenios.

Para no eludir la descripción --siempre limitada y limitante ante la vivencia-- de una nota de cata sobre esta singular botella, habrá que esperar también… pero te solicito esto, caro lector, empeñando mi palabra de continuar con este texto en la siguiente entrega.

@tusimposiarca

@anticuariodevinos

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