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Arte sintético

Por Jorge Chessal Palau

Septiembre 14, 2026 03:00 a.m.

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      Aristóteles entendía la creación como mímesis, imitación de la realidad, aunque no como una simple copia, sino como una reconstrucción capaz de mostrar algo universal acerca de nuestra experiencia. Muchos siglos después, Kant encontró en la experiencia estética algo que no podía reducirse a utilidad o conocimiento. El arte bello era creación del genio, una facultad humana capaz de producir aquello para lo cual no podía formularse previamente una regla exacta.

      El romanticismo llevó todavía más lejos esa idea. El arte comenzó a identificarse con la expresión de la interioridad. El artista no solamente fabricaba objetos, exteriorizaba emociones, intuiciones, angustias y formas particulares de mirar el mundo. Tolstói definiría el arte como una actividad mediante la cual una persona transmite conscientemente a otras los sentimientos que ha experimentado. Benedetto Croce lo entendería como intuición y expresión.

      Todas estas definiciones son diferentes, pero comparten algo difícil de ignorar y es que, detrás del arte aparece reiteradamente un ser humano con ingenio, sensibilidad, experiencia, intención y expresión propia. Y ahí comienza el problema que plantea la inteligencia artificial, según una charla que sostuve con Jorge mi hijo.

      Hoy una plataforma puede producir en segundos una canción melancólica, una pintura impresionista, una novela romántica o el episodio completo de una especie de telenovela. No necesita compositor, pintor, escritor ni actor. Puede incluso inventar un cantante inexistente, construirle una apariencia física, una voz y una discografía, y colocar después sus canciones en las mismas plataformas donde compiten músicos humanos. El resultado puede ser técnicamente extraordinario, pero debemos preguntarnos si estamos ante la misma clase de fenómeno.

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      Una inteligencia artificial puede componer una canción sobre la muerte de una madre sin haber tenido madre, puede escribir sobre nostalgia sin haber tenido infancia, puede describir el enamoramiento sin haberse enamorado nunca, en suma, puede representar perfectamente una emoción que jamás sintió, lo que introduce algo novedoso en la historia de la cultura, pues hablamos de obras que parecen expresar una experiencia interior cuando detrás de ellas quizá no existe experiencia alguna.

      Las plataformas digitales convierten la atención humana en un recurso escaso. Spotify puede alojar cien millones de canciones, pero nosotros seguimos disponiendo únicamente de veinticuatro horas al día. Lo mismo ocurre con películas, relatos, ilustraciones y videos. La inteligencia artificial permite producir contenidos prácticamente sin límite y a un costo marginal cercano a cero.

      Esos contenidos compiten por la misma atención que necesitan los artistas humanos.

      Un compositor puede pasar meses preparando un disco, en tanto que una plataforma automatizada puede producir miles de canciones en el mismo periodo. Un escritor puede tardar años en construir una novela pero un sistema generativo puede fabricar cientos de relatos cada día. La competencia ya no ocurre en condiciones semejantes.

      Por eso resulta interesante hablar de una especie de contaminación del ecosistema cultural. Contaminar significa alterar las condiciones de un entorno mediante la incorporación de elementos que modifican su funcionamiento. La expresión no implica necesariamente que cada obra producida por inteligencia artificial sea mala, el problema es la escala. Cuando la producción sintética invade las plataformas, altera el ecosistema en el que tradicionalmente circulaban las creaciones humanas. Ocupa espacios de recomendación, fragmenta la atención, modifica los mercados y puede reducir las oportunidades de quienes necesitan vivir de su trabajo creativo.

      Si durante siglos entendimos el arte como expresión del ingenio, la experiencia y la sensibilidad humana, ¿qué queremos preservar cuando permitimos que las máquinas ocupen cada vez más espacio dentro del territorio de la creación?

      X: @jchessal