El 3 de octubre, manifestación contra el cacicazgo de Cedillo
El cacique levantisco, el mitin y la represión en tiempos de Cárdenas

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CIUDAD VALLES.- El 3 de octubre de 1937, Valles fue escenario de una manifestación contra el cacicazgo de Saturnino Cedillo y todo terminó en la ejecución de cuatro personas y 18 heridos.
Aurelio Manrique, quien tenía 46 años de edad arengaba a su recién congregado auditorio, en el kiosco de la plaza principal de Valles como representante del Partido Renovador Potosino, que era una fuerza política contraria a Saturnino Cedillo, cacique implacable de Ciudad del Maíz, quién era secretario de Agricultura del Gobierno de Lázaro Cárdenas.
La reunión no le gustó para nada al Gobernador del Estado, Mateo Hernández Netro, quien mandó acallar los gritos en contra de su mejor amigo y benefactor, Saturnino, quién tenía seis años de haber abandonado el poder de dientes para afuera, nada más, porque su palabra pesaba más que una locomotora en territorio potosino.
Manrique, inspirado en el crack económico mundial de 1929, esgrimía ideas socialistas que hoy hubieran hecho rabiar a medio Facebook, aunque se debe comprender que ejemplos de regímenes socialistas en Europa, como Alemania o la Unión Soviética podían presumir de ofrecer el beneficio del empleo a sus ciudadanos.
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Una de las cosas que más enfurecían a Saturnino Cedillo era la visión socialista del Gobierno, por obvias razones, y, desde su poder absoluto, deploraba ideas del presidente Cárdenas, como la expropiación petrolera, dado que eso ahuyentaba la idea de capitales extranjeros operando en el país y que sonreían al poder que él detentaba.
El mitin del 3 de octubre fue una afrenta al orden de Cedillo, y Hernández Netro no lo iba a permitir, así que habría mandado a soldados, vestidos de civiles con metralletas e incluso ametralladoras fijas a cazar a los detractores de la hegemonía cedillista.
El siguiente es un relato del cronista municipal, Crescencio Martínez Candelario, alimentado por el libro Historia de Valles, de Joaquín Meade, El Camino de la Rebelión del General Saturnino Cedillo de Carlos Martínez Assad y el testimonio directo de un hombre llamado Esteban Pérez Rodríguez, quién recién murió casi de 100 años y que en esa tarde ayudaba a su padrino Cecilio a tomar fotografías a los transeúntes; contaba entonces con nueve años de edad.
Las barbas de Manrique subían y bajaban con furia contra Hernández Netro y Cedillo y entre la hipnosis causada por la buena oratoria y la esperanza de escuchar un discurso diferente al del dictador maicense al que no se podía refutar, no se dieron cuenta que sobre una casa con techo y tapanco, ubicada en medio de la cuadra de la hoy calle Morelos, entre Hidalgo y Juárez, unos sórdidos empistolados se echaban sobre sus panzas en el ardiente laminado, mientras otros ascendían a una construcción de material que se encontraba por la que hoy es la calle Hidalgo (donde en este presente está la oficina de Bienestar) y, entre los vítores y las emociones, abrieron fuego.
Luego de las ráfagas, habrían quedado en el piso, sin vida, cuatro personas y otras 18 resultaron heridas.
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