Adoptados surcoreanos cuelgan placas en muro Omma Poom en Paju
Investigaciones y testimonios revelan fraudes y presiones en adopciones surcoreanas del siglo XX.

PAJU, Corea del Sur (AP) — Decenas de surcoreanos adoptados en Norteamérica y Europa se reunieron recientemente para colgar placas con sus nombres en el muro de una antigua base militar estadounidense con la esperanza de que su madre biológica siga buscándolos después de tantos años.
Empapado por la lluvia, el grupo colgó las placas de cerámica con sus nombres en la malla que cubría un muro del Parque Omma Poom —que significa “abrazo de madre”— en Paju, Corea del Sur.
Más de 900 placas, suspendidas como cartas nunca enviadas, formaban un monumento silencioso a los años de separaciones entre padres e hijos que han creado lo que probablemente sea la mayor diáspora de adoptados en todo el mundo.
“Hay tantas placas colgando y, aun así, son apenas una pequeña fracción de los que somos”, comentó Nicole Rieth, quien fue adoptada por una familia en Michigan en enero de 1989, cuando tenía 4 meses.
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“En cuanto a conectar con mi madre biológica, no se trata de obtener información específica de ella o siquiera buscar una relación. Sólo que siempre he querido saber a quién me parezco, porque nunca he tenido eso”.
Cada placa, pintada a mano por un artista, lleva el nombre del adoptado, su año y lugar de nacimiento. La década en que fueron adoptados está marcada en distintos colores, la mayoría son rojas y azul cielo, correspondientes a las décadas de 1970 y 1980, cuando las adopciones en el extranjero alcanzaron su punto máximo. El blanco es para los adoptados que murieron antes de reunirse.
Una nota plastificada revoloteaba entre las placas. Fue colocada por una pareja de padres anónimos que buscan a un niño llamado “Bora”.
“No estás solo. Tienes una madre y un padre", dice la nota. "Lo siento mucho y te amo”.
Impacto en la comunidad
Paju, cerca de la frontera con Corea del Norte y que en el pasado albergó bases militares de Estados Unidos, conserva una larga memoria de las adopciones en el extranjero, las cuales comenzaron una vez que concluyó la Guerra de Corea (1950-53) con niños mestizos nacidos de mujeres surcoreanas y soldados estadounidenses, los cuales eran considerados marginados en su propio país.
Las adopciones se dispararon en la década de 1970, cuando el foco se desplazó a niños de padre y madre surcoreanos, quienes por lo general nacían de madres solteras o en familias pobres. Cada año, miles de ellos fueron puestos en adopción con familias de Occidente, incluidos más de 6.600 al año durante la década de 1980, cuando la antigua dictadura militar de Seúl buscó agresivamente reducir el número de bocas que alimentar.
Omma Poom fue inaugurado en junio de 2025 luego de una campaña de varios años encabezada por el fotógrafo Lee Yong-nam, radicado en Paju, y el grupo de apoyo para adoptados Me & Korea.
Lee, de 72 años, señaló que su interés por los temas de adopción creció a partir de la búsqueda de un amigo afrocoreano de la infancia que probablemente fue adoptado por una familia en Estados Unidos.
“Las adopciones continuaron sin control y ahora el dolor está resurgiendo”, expresó sobre los visitantes, la mayoría de ellos más jóvenes.
¿Qué declararon los adoptados y madres?
En una colina con vista a Omma Poom se levanta un edificio del ejército de Estados Unidos que fue convertido en museo, donde se guardan unas 1.000 páginas de perfiles —cada uno de ellos con la foto del adoptado, su fecha de nacimiento y un mensaje a su madre biológica.
Uno de los perfiles pertenece a Angela Lee-Pack, quien fue adoptada por una familia de Canadá en 1971, cuando tenía 2 años.
“Pienso en ti todos los días y sólo te deseo lo mejor”, le escribió a su madre surcoreana. “Espero que algún día pueda saber quién soy”.
Mientras crecía en Ontario, Lee-Pack sufrió graves maltratos de su madre adoptiva, quien la encerraba sin comida en un armario. Afirma que posteriormente también fue maltratada en otro hogar, se fue de ahí a los 15 años de edad y luchó durante años antes de encontrar estabilidad ya siendo una adulta.
Lee-Pack ha visitado Corea del Sur en dos oportunidades mientras busca a su madre biológica, repartiendo volantes por Seúl y Jeonju.
Durante su primer viaje, en 2019, un hombre se puso en contacto con ella, convencido de que Lee-Pack era la hija de un tío fallecido. La pista se desvaneció lenta y dolorosamente. Poco después, el hombre encontró a una mujer de unos 70 años cuya historia parecía coincidir. Pero ella negó haber puesto a algún hijo en adopción y se negó a ponerse en contacto. Lee-Pack se desplomó en su habitación de hotel y rompió en llanto.
“Cada vez que me miro al espejo me pregunto quién es ella y cómo se ve”, dijo sobre su madre biológica. “Esos pensamientos nunca se van”.
Rieth afirma que convertirse en madre de dos hijos la llevó a iniciar la búsqueda de su madre biológica.
Según su expediente de adopción, Rieth fue la tercera hija de una pareja que la dio en adopción poco después de su nacimiento en 1988, bajo el argumento de dificultades económicas en una época en la que Seúl presionaba activamente a las familias para tener menos hijos.
Rieth comenzó a buscar a su familia biológica en 2024, pero nadie respondió a las cartas que su agencia de adopción envió a la última dirección conocida de su madre biológica.
Ahora ha iniciado una nueva búsqueda a través del Centro Nacional para los Derechos del Niño, una oficina gubernamental. Quiere que sus hijos conozcan la herencia que ella nunca conoció.
“En cierto modo no quiero permitirme una esperanza porque todo el recorrido ha sido una montaña rusa de esperar, descubrimientos y caer en la desesperanza, y luego aparece un destello de un ‘quizá’”, subrayó. “Y aun así quiero agotar todos los recursos... para no arrepentirme de nada”.
Durante el auge de las adopciones, las autoridades ignoraron en gran medida el fraude generalizado, incluida la obtención ilegal de niños de hospitales y orfanatos, así como la manipulación de los orígenes de los menores. A muchos se les etiquetó falsamente como huérfanos abandonados para facilitar su adopción con familias extranjeras.
El engaño dejó a generaciones de adoptados surcoreanos sin saber quiénes eran, de dónde venían, si habían sido amados, abandonados o robados.
Del otro lado estaban las madres biológicas que fueron presionadas para poner a hijos nacidos fuera del matrimonio en adopción, separándose de ellos sin su consentimiento, o que los buscaron durante décadas antes de enterarse de que habían sido enviados al extranjero con registros falsos.
La reunión en Omma Poom se produjo poco después de que un grupo de madres biológicas solicitó a la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Corea del Sur una investigación sobre las presuntas adopciones ilegales de sus hijos, sumándose a las cientos de denuncias de fraude y abuso presentadas por los adoptados.
Adoptada por una familia en Michigan en 1993, la agencia de Jalyn Smith localizó a su madre biológica en 2021, quien, según el expediente, había entregado a Smith luego de separarse de su padre biológico. La mujer rechazó el contacto.
Smith ha retomado la búsqueda cinco años después.
“Me sentí orgullosa”, dijo Smith sobre el momento en que colgó su placa en el muro de Omma Poom. “Me siento orgullosa de ser parte de esta comunidad, aunque viene con muchos sentimientos encontrados de tristeza, enojo y duelo”.
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