Patada lista
La linda Susiflor se hartó de las torpezas amatorias de su novio Inepcio, y terminó por ponerlo en su lugar... Desde el antepasado siglo empezó a usarse en el país del norte el vocablo redneck para designar a los campesinos blancos pobres e iletrados. Se suponía que pasar mucho tiempo bajo el sol les causaba una especie de dermatitis que les enrojecía el cuello. Actualmente la palabra designa a un individuo ignorante, ultraconservador, fanático en cosas de religión y de política, agresivo y baladrón. Sucedió que un indocumentado mexicano conoció en cierto bar de cuarta clase a uno de esos especímenes, y en el curso de la conversación discutieron cuál de los dos era capaz de soportar más el dolor. Hicieron una apuesta: cada uno le daría al otro, alternativamente, una patada en los dídimos, testes, compañones o testículos. El que aguantara más puntapiés en tan sensible parte sería el ganador. El mexicano puso dos condiciones para llevar a cabo la contienda: apostaría solamente un dólar, pues no andaba sobrado de dinero, y él sería el primero en propinarle la patada al otro. El redneck, ansioso por mostrar su superioridad, aceptó el trato. Puesto de pie abrió las piernas y se dispuso a recibir el puntapié del mexicano. Calzaba éste una botas de las llamadas de minero; grandes, fuertes, claveteadas, de redondeada punta poderosa. Tomó vuelo el indocumentado, y con todas sus fuerzas le propinó al redneck un patadón apocalíptico en los huevos, que sin perdón así llama la Academia a los testículos, aunque califique de vulgarismo la expresión. El dolor que sintió el individuo no es para describirse. Rodó al suelo con las manos puestas en la dicha parte al tiempo que profería lamentos clamorosos y lastimeros ululatos que habrían conmovido hasta a un capataz de plantación sureña. Entre gemidos se le oyó decir: “Gee!” y “Gosh!”, eufemismos usados por los americanos para no decir “Jesus!” o “God!”, pues su religión les veda el uso del santo nombre de Dios. Nadie allá se llama Jesús. El rico helado iba a llamarse “Sunday”, pero se llamó “sundae” porque Sunday es el día del Señor. Advierto, sin embargo, que me he apartado del relato. Lo continúo. Recuperado del dolor después de media hora, el redneck le dijo al mexicano: “Ahora yo darle la patada a ousted”. “No -respondió nuestro paisano-. Ya vi que aguantas el dolor mejor que yo. Me doy por vencido. Aquí tienes tu dólar”. Y así diciendo se marchó, dejando al otro con dos palmos de narices y dolorido de los otros dos. Pero ¿a qué viene semejante historia, que tiene todos los visos de no ser histórica? La uso para decir que la 4T sufrió un revés cuando no fue aprobada la reforma electoral promovida en público por la Presidenta Sheinbaum y en lo privado por López Obrador. Pero Morena tiene ya lista su patada, el llamado plan B, que más bien debería nombrarse plan “Beee”, pues la borregada morenista lo apoyará en automático, a la manera en que los legisladores priistas del pasado aprobaban sin chistar todas las iniciativas del Ejecutivo. Más duele un golpe en la bolsa que en las bolsas, por eso el Partido Verde y el PT, aliados bien comprados de Morena, se opusieron a esa reforma electoral. De nada servirá su oposición. Con o sin sus votos, y a pesar de los del PAN y el PRI, la 4T seguirá socavando los cimientos de la democracia, si me es permitido ese símil perteneciente a la industria de la construcción. Los malos tiempos siguen, y todo indica que durante mucho tiempo seguirán... La azafata de jet se casó. La noche de las bodas no pudo olvidarse del oficio, y le dijo a su flamante esposo: “Colócate esto en nariz y boca, y respira normalmente”. FIN.









