Los Guerreros de la Laguna
Con seis campeonatos de liga, Santos Laguna resurge en el torneo actual tras una racha inesperada de triunfos.
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El equipo más encendido al momento de redactar esta columna es el Club Santos Laguna: cinco victorias consecutivas a la espera de lo que suceda esta noche de miércoles frente a los Pumas. Nadie —ni el aficionado más acérrimo— anticipaba esta racha de triunfos, mostrando en general un fútbol agradable y con una destacada producción ofensiva.
Hablamos de una franquicia con seis campeonatos de liga en sus vitrinas. El primero de ellos se dio en el Torneo Invierno 1996 frente a los Rayos del Necaxa, comandados por una sólida zaga central con la dupla de Francisco Gabriel de Anda y Pedro Muñoz; la media cancha orquestada por el "Maestro" de Tierra Blanca, Zacatecas, Benjamín Galindo, junto al "Ruso" Héctor Adomaitis; y en el ataque la máxima figura histórica de ese club, Jared Borgetti. Todo bajo la dirección técnica de Alfredo Tena.
El rival era una máquina perfectamente aceitada dirigida por Manuel Lapuente. En el arco contaba con Nicolás Navarro; un lateral incansable y duro como Alejandro "El Picas" Becerril; la media cancha ostentaba dos estandartes como Alberto García Aspe y Álex Aguinaga; mientras que la delantera infundía temor con Luis Hernández, Ricardo Peláez y Sergio "El Ratón" Zárate.
De las cosas que más recuerdo de aquella tarde de diciembre es un Estadio Corona volcado por completo. Me imagino que para los rivales resultaba literalmente como meterse a un infierno, no solo por la presión de la tribuna, sino porque jugar a las cuatro de la tarde en La Laguna no era nada sencillo.
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Tras el juego de ida en el Estadio Azteca que ganó Necaxa 1-0 gracias a un autogol del propio Galindo, Santos tenía que remontar en casa. Apenas al minuto de juego cayó el primer gol del partido por conducto de Paco Gabriel de Anda; pasada la media hora, Gabriel Caballero clavó el 2-0. Sin embargo, la historia no estaba sentenciada ante la contundencia necaxista: unos minutos más tarde descontó Peláez para empatar el global y, arrancando el segundo tiempo, "El Matador" Hernández puso el 2-2. Parecía que Santos estaba liquidado, pero vino el doblete de Caballero y, al minuto 82, en un claro fuera de lugar, Jared anotó el 4-2 definitivo (4-3 global). Digo claro porque todos en aquellos lejanos noventa, a pesar de las pocas tomas de televisión, lo vimos; a la postre, esa postal quedaría inmortalizada en una estatua en las afueras del estadio en Torreón.
Cinco años más tarde, en el Torneo Verano 2001, vencieron a los Tuzos del Pachuca por el mismo marcador global de 4-3 para conquistar su segundo campeonato. Aquel Santos era un equipazo, con el "Grande" Adrián Martínez en el marco —de gratos recuerdos para la afición potosina, no así el "Pity" Altamirano—, impulsado por una delantera estelar comandada por Borgetti y Rodrigo "El Pony" Ruiz. Lo que más evoco de aquel triunfo fue la euforia y las lágrimas de Fernando Quirarte, entrenador de la escuadra verdiblanca. Como dato curioso, en aquel Pachuca enfrentaron a dos de sus héroes del título anterior: Gabriel Caballero y Paco Gabriel de Anda.
Entre 2008 y 2018 llegaron los otros cuatro campeonatos del club, apuntalados por notables generaciones de futbolistas y empujados por una gran afición que, por cierto, ha sufrido bastante en tiempos recientes. Entre las figuras memorables de esas coronaciones destacan Oswaldo Sánchez, Daniel "Hachita" Ludueña, Christian "Chucho" Benítez, Matías Vuoso, Oribe Peralta, Juan Pablo Rodríguez, Carlos Darwin Quintero, Julio Furch y Agustín Marchesín, entre otros.
Grandes momentos, históricos campeonatos y futbolistas de época han desfilado por esta institución, no tan tradicional como otras de nuestro balompié pero con un historial repleto de éxitos. Hoy, con esta racha, vuelven a ilusionar a su gente, aunque esta vez lo hagan sin nombres de tanto renombre como los de antaño.
Siempre resulta grato ver resurgir a un equipo que parecía destinado a otro mal torneo. Ojalá, por el bien de su apasionada afición, el Territorio Santos Modelo vuelva a presenciar tardes verdaderamente gloriosas.










