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¿Por qué el aguinaldo se va tan rápido? Los expertos de NAGA apuntan a un estudio de 1994

El aguinaldo es previsible por ley, pero muchos lo gastan como dinero inesperado. Los expertos de NAGA explican la investigación detrás y qué conviene decidir desde octubre

Por Redacción

Octubre 26, 2026 01:30 p.m.

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¿Por qué el aguinaldo se va tan rápido? Los expertos de NAGA apuntan a un estudio de 1994
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      Sobre de papel cerrado sobre una mesa de madera junto a una nochebuena en maceta

      El aguinaldo tiene fecha conocida: la Ley Federal del Trabajo obliga a pagarlo antes del 20 de diciembre, y debe equivaler por lo menos a quince días de salario. Pocas entradas de dinero en el año son tan previsibles como esta. Se sabe cuándo llega, se puede calcular cuánto será y llega todos los años.

      Aun así, es de las que con más facilidad se van sin que nadie haya decidido en qué. A finales de enero, mucha gente recuerda con precisión cuándo cobró el aguinaldo y con bastante menos claridad dónde quedó.

      Esa contradicción es el punto de partida del análisis de los expertos de NAGA, la plataforma multiactivo que reúne mercados, contenido formativo gratuito y una comunidad donde los usuarios comparten lo que observan. Y su explicación, señalan, quedó documentada hace más de tres décadas.

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      Lo que se sabe sobre el dinero que no se esperaba

      En 1994, un equipo encabezado por el psicólogo Hal Arkes publicó en la revista Organizational Behavior and Human Decision Processes un estudio sobre el dinero que llega de forma inesperada, titulado en inglés The Psychology of Windfall Gains. Su hipótesis era sencilla: el dinero que llega de improviso se gasta con más facilidad que cualquier otro.

      Tres estudios con cuestionarios la respaldaron. Después vinieron dos experimentos con dinero real, y en ambos los estudiantes que no sabían de antemano que recibirían un pago lo trataron con más ligereza que quienes sí lo esperaban: en uno apostaron más, en el otro gastaron más.

      La conclusión de los autores apunta a un rasgo concreto: lo que hace que ese dinero se gaste con más facilidad es precisamente que no se veía venir.

      El economista Richard Thaler, Premio Nobel de Economía en 2017, llamó contabilidad mental a la costumbre de clasificar el dinero según de dónde viene. El sueldo de la quincena va a una cuenta mental, el dinero de un premio va a otra, y cada cuenta se gasta con reglas distintas aunque los pesos sean idénticos.

      Alt text: Ilustración en acuarela de varias vasijas de barro de distintos tamaños sobre una repisa

      Previsto en la ley, inesperado en la cabeza

      Los expertos de NAGA ven aquí la paradoja del aguinaldo. Es un pago previsto por la ley, con fecha y monto conocidos, y sin embargo en muchos hogares se vive como si cayera del cielo. Llega aparte de la quincena, llega completo en un solo depósito y llega en plena temporada de posadas, regalos y cenas. A su juicio, las tres cosas lo empujan a la cuenta mental del dinero extra.

      El estudio de Arkes deja además, según los expertos de NAGA, una pista práctica que suele pasarse por alto. Si lo que acelera el gasto es lo inesperado, la forma más directa de cambiar cómo se gasta es quitarle lo inesperado. Y eso se puede hacer hoy, en octubre, mucho antes de que el depósito aparezca en la cuenta.

      En términos concretos, significa escribir ahora, con cantidades, a dónde irá cada parte. Una parte para la cena y los regalos, que son gastos perfectamente válidos de la temporada. Otra para lo que enero siempre trae, como el predial, las inscripciones o la deuda de la tarjeta. Y otra, si alcanza, para un fondo de imprevistos o una meta concreta del año. Así, cuando el dinero llegue, llegará con un destino asignado desde octubre.

      Es la misma lógica que recoge la guía de educación financiera de NAGA: llevar registro del gasto para poder corregirlo a tiempo, y armar una estrategia de ahorro que incluya un fondo para imprevistos y metas de corto plazo. Para los especialistas de la plataforma, el aguinaldo es el momento más claro del año para aplicarla, porque es una de las pocas entradas grandes que se conocen con meses de anticipación.

      La contabilidad mental no es el enemigo

      Conviene no sacar de aquí la conclusión equivocada. El propio Thaler ha señalado que las cuentas mentales también pueden servir como herramienta de autocontrol. Quien separa el dinero en sobres, o hace el apartado de lo que se tiene que pagar antes de gastar lo demás, está usando contabilidad mental a su favor. Tener cuentas separadas nunca fue lo difícil. Lo difícil es una cuenta sin regla, que es exactamente lo que suele ser el aguinaldo cuando nadie le asignó un destino.

      Tampoco se trata de convertir diciembre en un mes de austeridad. Celebrar es parte del propósito de ese dinero para muchas familias potosinas, y planearlo no le quita nada.

      Y si alguien quiere dedicar una parte del año a entender cómo funcionan los mercados, el material formativo gratuito de NAGA permite hacerlo sin poner un solo peso. Es por donde sus expertos sugieren empezar, porque cualquier operación con productos apalancados puede traducirse en pérdidas importantes, también para quien empieza con montos pequeños.

      Una hoja con tres renglones y tres cantidades, escrita en octubre, es probablemente la herramienta financiera más barata de toda la temporada. También es la única que funciona antes de que el dinero esté en la cuenta, que es justo cuando todavía se le puede asignar un destino con la cabeza fría.

      Operar con productos apalancados implica un riesgo significativo de pérdida y no es adecuado para todos los inversores.